15 DE DICIEMBRE DEL 2024, GALERÍA CURTIEMBRE, PERSA VICTOR MANUEL
BARRIO FRANKLIN, SANTIAGO, CHILE
''Siempre se nos impuso que había algo malo en trabajar colectivamente, en trabajar de forma lineal con personas, en explotar las diferentes habilidades de un grupo para lograr propósitos en común''
El pasado año nos dejó un cierre esperanzador y creativo, lleno de la chispa revolucionaria que enciendeesa magia en los artistas incomprendidos.
Ya siendo su segunda edición, el ''Punto'' que conglomera el arte, la cultura, la moda y la conversación; Activa sus espacios para reunir a la comunidad del barrio Franklin, revelándonos su nueva versión de la ''Pasarela El Punto vintage'' en dónde esta vez los expositores han sido diseñadores del territorio. Artistas que nos comparten sus diseños de autor, mezclando texturas, reutilizando materiales, y dando vida a excéntricas propuestas que combinan perfecto con esa joyita de archivo que rescatan curadores en las calles De Santiago.
Conversamos con la producción de este hermoso evento para profundizar en su mensaje & enterarnos de todo lo que conlleva sacar adelante este proyecto que conecta:
Moda, Sostenibilidad & Cultura colectiva
Este proyecto de vida nace de la necesidad de autogestionar oportunidades que dentro de un sistema neoliberal, son difíciles de conseguir y están bastante alejadas de nuestra realidad. Una realidad llena de creencias limitantes que se nos imponen como sociedad, en donde este sistema capitalista solo nos dirige a un solo rumbo. Desde allí es donde salimos, desde una sed de hacer algo distinto, de cumplir sueños, de hacer lo que a nosotres nos parece adecuado en base a nuestros ideales.
''Hoy podemos decir que somos un espacio cultural que quiere acoger las diferentes artes que existen en este rubro, y en otros''
El vender ropa vintage para nosotres es un estilo de vida que surge principalmente del reciclaje, del marcar precedentes y dejar una huella cultural, social y ambiental. Teniendo esto como base, es cuando brota el concepto de colectividad.
Siempre se nos impuso que había algo malo en trabajar colectivamente, en trabajar de forma lineal con personas, en explotar las diferentes habilidades de un grupo para lograr propósitos en común, porque no hay una fórmula adecuada, porque no hay buenas experiencias, porque hay egos, y por sobre todo, porque es difícil, y lo ha sido, pero ha sido aún más gratificante el lograr lo que somos en la actualidad, un colectivo formado, que vela por su espacio y que tiene ganas de conseguir aún más cosas, porque venimos de realidades muy diferentes y algunas muy crudas, que nos impulsan a continuar este camino, porque finalmente, nadie nos ha regalando nada de lo que somos hoy.
Hoy podemos decir que somos un espacio cultural que quiere acoger las diferentes artes que existen en este rubro, y en otros. Queremos ser un nicho cultural, porque pucha que faltan buenos referentes, referentes acogedores y con ganas de colaborar, enseñar y aprender con otres. Porque confiamos fielmente que así podemos generar un impacto social y de la mano, un impacto ambiental, que como ya se sabe, la producción de ropa genera un impacto ambiental significativo.